martes, 4 de noviembre de 2014

Tarta sacher



Como es primer martes de mes participo en el Reto de Laura Real en su versión dulce, ¡dulcísima, diría yo! y es que a Yolanda de La cocina de una bancaria estresada se le ha ocurrido escoger ni más ni menos que la tarta Sacher, que es el no va más de todos los tiempos de las tartas de chocolate. 
Fué inventada en 1832 por Franz Sacher, un ayudante de cocina de sólo 16 años, que consiguió impresionar al príncipe Klemens Wenzel Lothar von Metternich. Al estar el jefe de cocina indispuesto, él se hizo cargo de elaborar el postre especial que pidió el canciller después de una cena importante, obteniendo mucho éxito con ella. Tanto que la receta fué muy codiciada y hasta hoy sigue siendo secreta. Aunque no faltan multitud de imitaciones a cuál mejor, lo ideal sería tomársela en el Hotel Sacher de Viena (fundado por su hijo).

Esta es la  del recetario Royal de los años 50-60, que podemos hacer igual o variar un poco:
























Para el bizcocho:
1-Batir la mantequilla con el azúcar hasta que esté cremosa y agregar las yemas de 1 en 1.
2-Añadir 150 grs. de chocolate fondant (70% cacao) ya derretido. Tamizar la harina y el   Royal y añadirlo a la preparación anterior.
3-Añadir las claras batidas a punto de nieve mezclando suavemente.
4-Verter en un molde de 22 cm. de diámetro (yo lo he forrado con papel de hornear)
Hornear a 180º durante 40 minutos, comprobando si está bien hecho por el centro.
Una vez frío se corta por la mitad.

Ahora yo lo que he añadido ha sido bañar la 1ª capa de bizcocho con un almíbar hecho con  4 cucharadas de azúcar, 7 de agua y 3 de licor.
Después, calentar un poco la mermelada para que penetre mejor en el bizcocho y rellenar la tarta con la mitad de la mermelada.  
Tapar con la otra capa de bizcocho y verter más almíbar.
Untar la superficie y los lados con la mermelada sobrante.
Meter la tarta en el congelador unas cuantas horas, así cuando le pongamos la cobertura de chocolate se endurecerá.

Hace tiempo quería probar el glaseado de chocolate brillo-espejo, (que ví en The sweet garage) y la verdad es que queda espectacular. Vemos cómo se refleja en la superficie...¡las plantas de la terraza! a donde me fuí para hacer las fotos porque había mejor luz.
Y es muy fácil de hacer, tan sólo hay que poner en una cazuela al fuego 140 grs. de agua, 180grs. de azúcar, 120 grs. de nata (35%m.g) y 60 grs. de cacao polvo puro (Valor). Vamos removiendo (para que no se pegue) hasta que hierva. Cuando lleve 5 minutos hirviendo, bajamos el fuego y comprobamos que está en su punto si al meter la cuchara y sacarla, la parte convexa no chorrea chocolate por los lados.

Entonces retiramos el cazo del fuego y añadimos las 4 hojas de gelatina (previamente hidratadas en agua) y escurridas. Mezclamos bien, y dejamos que se enfríe. Cuando esté templado ya podemos usarla para bañar la tarta, que sacamos del congelador y colocamos encima de una rejilla metálica.  Y ésta sobre un plato, para que al verter el baño de chocolate, caiga el sobrante en él.
Trasladarla con cuidado al plato donde la vayamos a servir y decorar la superficie con su nombre .
Dejar en la nevera para que se vaya descongelando, hasta el momento de consumirla.
Como Sabrina ha ampliado su fiesta de enlaces de los primeros Domingos Dulces de mes, hasta el miércoles, enlazo esta receta en su blog Sabrina's Sea of Colors. Puedes participar tú también cualquier mes y pasarte a ver por aquí las propuestas dulces de los demás.
¿Sabías que la receta fué muy disputada a mediados del s.XX 
entre los herederos Sacher (dueños del Hotel) y la pastelería Demel?
 Al final la justicia dictaminó que 
el Hotel podía comercializarla siempre que fuera bajo el nombre Original Sacher-Torte,
 mientras que la pastelería Demel lo podría hacer con el nombre de Eduard Sacher-Torte.
Me voy a ver también las versiones que han hecho mis compañeras del Reto de Laura Real
 ¿nos vamos? Es por aquí.