viernes, 15 de enero de 2016

Ensalada de frutas "el-emmental"

Como el día 20 es el gran Día...el #Díadelqueso...es "elemental" que titule así a esta ensalada tan sencilla, en la que ya sabréis quién es su protagonista, porque...

Y aunque podría explicarla en tres líneas, con vuestro permiso me extenderé un poco ( y a mi manera) con la leyenda que circula sobre el origen de este queso...
Un pobre vaquero del valle del río Emme (Alpes suizos) fué a poner sus ojos en la hija de un labrador rico, con tan mala fortuna que éste no les dejaba casarse (pues quería a alguien con más categoría para ella)

INGREDIENTES: (para dos personas)
-150 grs de queso emmental
-1 manzana pequeña
-un puñado de nueces
-2 rodajas de piña 
-un puñado de granos de granada
-1 ramita de apio

Aliño:
-2 cucharadas de mayonesa
-2 cucharadas de yogur
-1 cucharada del jugo de la piña
-sal, pimienta
-una pizca de perejil 
-una pizca de jenjibre molido




El triste joven se retiró a su refugio en las montañas, ocupándose de las vacas... y pensando en su añorada enamorada...no escuchaba los mugidos que le avisaban:"De leche me hacen, de vacas que pacen..." ainss, quizá hubiera sabido con lo que se encontraría después) 
Cierto día terminando de preparar la cena...
Cortando la mitad del queso en trozos, igual que la piña, y mezclándolos con el apio y la manzana (pelados y partidos) se le añaden las nueces y el aliño y sólo queda adornar con la otra mitad del queso partido en tiras, la granada y más nueces a nuestro gusto.

Hubo una grandísima tormenta, en medio de la cual incluso pudo oír
 los golpetazos que alguien arreaba a su puerta...
que tuvo que abrir, muerto de miedo, antes de que la derribaran. 
 ¿Y quién estaba ahí alumbrado por un rayo?

¡El demonio de la montaña!

Ni en sueños podía imaginar que el más feo de todos los feos entraría como una exhalación devorando su apetitosa cena. Más algo le dejó antes de su marcha igual de rápida: una extraña receta anotada en un papel, ante la que sucumbió su curiosidad por saber ¿qué saldría de ahí...?

Vertió muuucha leche en una olla, la calentó, la removió, añadió los ingredientes "secretos" y aquello poco a poco se endureció de tal forma que misteriosamente se convirtió en una barra grande y redonda.

El joven, entusiasmado por salir de sus manos tamaña proeza, ni corto ni perezoso allá  que fué a enseñárselo al motivo de sus tormentos y éste (el labrador rico) de tan impresionado como quedó...exclamó: "En mi familia serás de gran utilidad!!" 

Y así, nuestros tortolitos pudieron quesarse y en adelante sólo soñar con el misterio de los agujeros; que no ¡¡no eran producidos por los ratones!! 
Sólo 100 años después obtuvieron la solución: observando que las pequeñas partículas de heno que caían en la leche, mientras ordeñaban, eran las únicas que emitían gases en la fermentación creando dichos agujeros. 
¡El emmental, querido Wattson! (ahora ya sabes porqué las técnicas modernas también nos quitan algo sustancial, ya que ahora están desapareciendo paulatinamente o bien controlando su número ¿no lo habías notado?)

¿Qué te ha gustado más la receta...o la historieta? jjj