Las patatas bravas son de esas tapas que no puedes dejar de probar
si no lo has hecho ya...en mil y un bares de España,
en los que cada cual afirma que son las ¡auténticas e inigualables!
y que poseen su fórmula super secreta bajo siete llaves.
Aunque yo no soy una catadora oficial ni patatobravóloga
es cierto que es muy difícil encontrar dos platos iguales,
pues cada hijo de vecino las prepara de una forma distinta.
Y así...si en tu ilusionante peregrinar bravero lo que te encuentras
en muchos casos es ante unas decepcionantes patatas lacias y grasientas
puede que en el bar de la esquina estés ante esas que parecen
el summum de la perfección pero que después de catarlas...
tengas que beberte mil y una cervezas para aplacar el gaznate cual fakir tragafuegos porque la salsa brava hizo demasiado honor a su nombre.
Después de lo cual seguro que alguien sentenciará:
"Te lo dije, las mejores son las de mi barrio" (ó pueblo/ciudad)
En ese caso, mejor no aventurarse en opinar sobre los ingredientes que escogieron
que aunque no son tantos sí que dan para discusiones bizantinas.
El corte (*) y punto ideal de las papas, el nivel de picante y
llevar o no llevar tomate ¡¡he ahí la cuestión!!
INGREDIENTES:
-3 dientes de ajo pelados
-2 cayenas
-1 cucharadita de pimentón picante (mejor de la Vera)
-500 grs. de salsa de tomate casera (con cebolla)
-un vasito de vino blanco
-sal
-aceite de oliva
-patatas
PREPARACIÓN:
-Pelar y cortar las patatas en trozos medianos. Echarlas en una sartén con aceite calentado suavemente para que se vayan confitando lentamente.
-Mientras tanto, para hacer la salsa brava, se vierten 2 ó 3 cucharadas de aceite de oliva en otra cazuela, en la que doramos los ajos en láminas, añadiendo también la cayena.
-Apartar un momento del fuego para echar el pimentón y remover, vertiendo con cuidado el vino (tapar si salta) Volver a poner en el fuego y dejar reducir un poco.
-Incorporar la salsa de tomate casera, dejando cocer a fuego suave unos 15 minutos.
-Como las patatas ya estarán tiernas, subimos el fuego y las doramos. Así quedarán tiernas por dentro y crujientes por fuera. Luego las sacamos y escurrimos bien del aceite dejándolas sobre papel de cocina para que lo absorba bien. Por último las salamos.
(Cuánto me estoy "enrollando" con las patatas...)
-Servir las patatas con la salsa por encima (la cantidad al gusto de cada cual)
Con este corte, hecho con un cortador espiral doble (que quería estrenar)
"rizo" su presentación y espero que te guste.
¡Cuánto he disfrutado preparándolas para el Reto "Tú dulce, yo salado"! no puedo dejar de animarte a que las hagas en casa!! ya ves que son faciclitas por más misterio que nos quieran vender...
Aunque de paso y como excusa para refrescar la memoria y gozo del paladar :) allá que me fuí a uno de los muchos "Templos" por excelencia en Madrid, patatilmente hablando: el Docamar, en donde, según se rumorea, sirven las mejores bravas de España desde los años 60 (con colas kilométricas en aquél entonces para degustarlas) ahí es ná! (aunque su receta NO es ésta-top secret-) y sí que están muyy buenas, sí! por cierto, no me patrocinan) Luego, por internet encontré en la entrevista que realizó ésta página a uno de los miembros de la 3ª generación de éste bar dando...
"Los 10 mandamientos de las patatas bravas perfectas"
2º) Las cortarás a mano y le darás un tamaño de bocado
3º) Las freirás a fuego lento
4º) Harás una salsa equilibrada y que sea de color rojo (aunque en Cataluña es blanca)
5º) No harás la salsa demasiado picante
6º) La servirás con la cantidad justa de salsa (*)
7º) La salsa deberá estar a temperatura ambiente
9º) Las acompañarás con una caña
10º) Las comerás en el bar (Buenoo...a partir de ahora también en casa ¿no?)
(*) Qué gracia...
si llevan salsa hasta la mitad las llaman "las del Atleti" y si apenas tienen son las "del Madrid"
Ya ves que ésta tapa levanta...pasiones ;-)






















